Cumplir tus propósitos de año nuevo: cómo dejar de autosabotearte y empezar a creer en ti
Cada año, cuando diciembre se va apagando, nos sentamos a hacer una lista. A veces en un cuaderno nuevo, a veces en una nota del celular. Ahí escribimos lo que queremos cambiar, lograr, empezar, dejar atrás. Le llamamos “propósitos de año nuevo”, y en ellos depositamos una mezcla hermosa de esperanza y deseo de transformación.
Pero… si somos honestos, muchos de esos propósitos no llegan a marzo. Algunos ni a la segunda semana de enero.
Y no es que no queramos cambiar. Es que nos cuesta sostenernos a nosotros mismos. Y a veces —aunque no lo admitamos— somos nosotros los que nos saboteamos.
¿Por qué nos autosaboteamos tanto?
Como comunicador estratégico, pero también como ser humano que ha tenido que reinventarse muchas veces, he aprendido que el autosabotaje no es pereza ni falta de fuerza de voluntad. Es miedo. Es creencias internas que nos dicen:
- “¿Y si fallo otra vez?”
- “No soy lo suficientemente constante.”
- “Yo no nací para eso.”
- “Ya es muy tarde para intentarlo.”
“El autosabotaje no grita, susurra. Y si no lo reconoces, te hace tropezar una y otra vez con la misma piedra… que tú mismo pusiste.”
La trampa de los propósitos “perfectos”
Uno de los errores más comunes es hacer listas aspiracionales, no realistas. Nos proponemos cambiar todo de golpe: hacer ejercicio diario, comer limpio, emprender, estudiar, ahorrar, leer 12 libros, y meditar.
Pero la verdadera transformación no necesita velocidad, necesita dirección. Más vale un propósito sencillo, pero sostenido, que una lista brillante que solo genera culpa.
¿Cómo dejar de autosabotearte este año?
Aquí te comparto algunas claves que aplico en mis procesos personales y también en talleres de comunicación interna y liderazgo personal:
1. Cambia el enfoque: de metas gigantes a microacciones sostenibles
No escribas “bajar 10 kilos” o “ser millonario este año”. Mejor escribe:
- Moverme 3 veces por semana.
- Ahorrar el 5% de mis ingresos mensuales.
- Comer más natural que procesado.
Los pequeños logros acumulan confianza, y la confianza es lo que te sostiene cuando la motivación desaparece.
2. Acepta que vas a fallar… y que eso no es el fin
¿Te saltaste un día de ejercicio? ¿No ahorraste este mes? ¿Volviste a ese hábito que querías dejar? Está bien. No tires todo por la borda. No uses un error como excusa para renunciar.
“Fallar no es el problema. El problema es castigarte tanto por fallar, que terminas confirmando la profecía de que nunca lo lograrás.”
3. Escríbelo, pero siéntelo
No hagas la lista solo porque es tradición. Antes de escribir, pregúntate de verdad:
¿Qué necesito este año para sentirme más en paz conmigo mismo?
¿Qué quiero construir que tenga sentido para mí?
Ponle intención. Porque los propósitos que nacen del alma, no de la comparación, son los que permanecen.
4. Háblate bonito: tu diálogo interno es tu mayor influencia
Si tu voz interna te repite que no eres capaz, lo vas a creer. Así que cambia el guion. Usa frases como:
- “Estoy aprendiendo a ser constante.”
- “No necesito hacerlo perfecto, solo necesito empezar.”
- “Merezco cumplir lo que sueño.”
Yo lo repito como mantra: la forma en que te hablas puede salvarte o sabotearte.
5. Rodéate de entornos que te sostengan
A veces no es que no podamos, sino que estamos rodeados de ruido, de presión, de energía que drena. Busca espacios, personas o contenidos que te inspiren, que te ayuden a recordarte por qué empezaste. Un grupo de apoyo, un diario, una playlist, una comunidad en redes… todo cuenta.
Este año no te exijas, acompáñate
Este nuevo año no necesita una versión perfecta de ti. Solo una más consciente. Más paciente. Más compasiva.
No empieces el año pensando en lo que tienes que cambiar. Empieza agradeciendo por todo lo que ya has logrado sostener. Eso también cuenta. Eso también eres tú.
Y desde ahí, construye. Paso a paso. Con pausas. Con errores. Pero sin rendirte.
“No estás tarde, no estás sol@, y no estás rot@. Estás creciendo. Y eso, aunque duela, es hermoso.”
El verdadero propósito es ser tú, sin miedo
Cumplir propósitos no es un desafío externo, es un ejercicio de reconciliación interna. Este año, más allá de metas o métricas, te invito a que te elijas todos los días, aunque a veces te cueste.
Porque cuando dejas de autosabotearte, no solo avanzas… te liberas.
